
Donostia respira fútbol y la ilusión se palpa en cada esquina txuri-urdin. Sin embargo, en el seno de la Real Sociedad, la actualidad se divide en una delicada ecuación: el presente inmediato del derbi liguero ante el Deportivo Alavés y la inminente, casi mítica, final de la Copa del Rey. Una dualidad que el técnico, Pellegrino Matarazzo, maneja con la precisión de un cirujano. 🧠⚽
El pulso liguero: un derbi de antesala
Este fin de semana, la Real se enfrenta al Alavés en un derbi vasco que, si bien siempre tiene un sabor especial, esta vez actúa como una suerte de termómetro antes de la gran cita de Sevilla. El objetivo es claro: encarrilar el objetivo europeo. El equipo se acerca a la previsible ‘zona Champions’ y cada punto cuenta en esta apretada lucha con Betis, Celta y Getafe por la quinta plaza.
La preocupación principal reside en la enfermería. La Real mide a sus ‘tocados’ ante el Alavés antes de la final, y la gestión de minutos es crucial. Nombres como Oyarzabal, quien “no está al 100%” y fue reservado, o Gorrotxategi, que sigue de baja y “la Real Sociedad le necesita”, son la comidilla en los corrillos. Matarazzo ha sido claro: “Si hay algún jugador con riesgo de lesión, no jugará ante el Alavés”, dejando entrever una política de cautela extrema. La buena noticia es la vuelta a los entrenamientos de Guedes y Soler, y el protagonismo para un Take Kubo que “entró bien” y tiene “muchas ganas de fútbol tras meses de espera” y ya hace “guiños a la afición”. Incluso se espera que Aritz Elustondo se estrene como titular con Matarazzo.
El Alavés, siempre competitivo en los derbis, no lo pondrá fácil, y la Real Sociedad, que es “el azote de los derbis vascos”, buscará cambiar la dinámica para ir a la final con la moral por las nubes.
La Copa: la cuenta atrás de un sueño
Mientras tanto, la Copa del Rey acapara la mayoría de las miradas. La afición, ese undécimo jugador, vive el sueño con una pasión desbordada. Donostia se viste de txuri-urdin 💙, y desde cada rincón de Gipuzkoa se organizan eventos y viajes, como las fan zones en Sevilla. La RFEF ya ha iniciado el proceso de asignación de entradas, aunque la noticia curiosa es que los socios agraciados con las entradas para la final no retiran 700 que pasarán a los no afortunados, abriendo una última oportunidad para muchos rezagados. La expectación es tal que incluso veteranos de la Real Sociedad y el Atlético de Madrid se reunieron en Zubieta, reviviendo la mística de la “primera Copa” de 1909 y la inolvidable de 1987, con un Arconada “optimista” ante esta nueva final.
Matarazzo, por su parte, se muestra “muy optimista” de cara a la final, consciente del reto pero ilusionado. Un desafío que, como bien dijo Illarramendi sobre la final pasada, “la noche anterior a la final hablamos todos a cara descubierta”.
La cantera, siempre presente
Y no olvidemos la “fábrica infinita de Zubieta”. A pesar de la mala racha del Sanse, que empató a cero contra el Ceuta y no pudo frenar su caída, la cantera sigue generando joyas. El inolvidable recibimiento a Ibai Aguirre tras su debut con la Real Sociedad, ascendiendo de Tercera RFEF a Primera, es un ejemplo claro. Jugadores como Javi López, “muy contento aprovechando las oportunidades”, o el talento juvenil Lucas Angulo, que viajará a Turín, demuestran que el futuro está asegurado. 🌟
Conclusión: entre la cautela y la euforia
La Real Sociedad se encuentra en un momento crucial de la temporada. Con un pie en el derbi vasco y el otro soñando con la Copa, el equipo y la afición demuestran que son “valientes y sin miedo”. Matarazzo gestiona el presente con cautela, buscando un equilibrio entre la ambición liguera y la trascendencia de la final. La “positivamente imperfecta” Real Sociedad avanza, con la ilusión de toda Gipuzkoa a sus espaldas. ¡Aupa Reala! 🔵⚪